Reflexión – Tito 3:1 | Dispuestos a toda buena obra
La Palabra del Señor nos dice en Tito capítulo 3, versículo 1:
“Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.”
Amados oyentes, el Espíritu Santo hoy nos recuerda que el evangelio no es solo palabra, es poder en acción. Pablo le dice a Tito: “Recuérdales”, porque el pueblo de Dios necesita ser despertado constantemente. A veces hablamos en lenguas, alabamos con gozo, pero se nos olvida que el verdadero fuego del Espíritu también se manifiesta en nuestra manera de vivir.
Ser pentecostal no es solo sentir la presencia de Dios, es vivir conforme a esa presencia. Cuando la Biblia nos llama a obedecer y a vivir en orden, no es para apagarnos, es para que el mundo vea la diferencia entre una vida transformada y una vida sin Cristo.
Y luego viene una palabra poderosa: “dispuestos”. No obligados, no forzados, sino con un corazón disponible. El Espíritu Santo busca hombres y mujeres que digan: “Aquí estoy, Señor, envíame a mí”. Dispuestos a perdonar, dispuestos a ayudar, dispuestos a hablar de Cristo aunque sea incómodo.
Las buenas obras no nos salvan, pero son la evidencia de que hemos sido salvos. Cuando el Espíritu de Dios habita en nosotros, algo cambia: cambia nuestra actitud, cambia nuestro lenguaje, cambia nuestra forma de tratar a los demás. La unción no solo se siente en el altar, también se manifiesta en la calle.
Hoy el Señor nos llama a ser un evangelio vivo. Que cuando la gente nos vea, pueda decir: “Ahí va alguien que camina con Dios”. Que nuestras acciones preparen el terreno para que otros reciban a Cristo.
Si hoy estás escuchando y aún no has entregado tu vida a Jesús, este es el momento. Cristo transforma, Cristo perdona y Cristo llena con su Espíritu Santo. Y si ya eres creyente, deja que el fuego del Espíritu te impulse a vivir una vida que glorifique a Dios.
Que el Señor nos halle dispuestos a toda buena obra, llenos del Espíritu Santo y encendidos para ganar almas.
Amén.
