El librito abierto


Reflexión: El librito abierto – Apocalipsis 10

Amados lectores, hoy meditamos en un capítulo profundamente simbólico y poderoso de la Palabra de Dios: Apocalipsis capítulo 10.

Este pasaje aparece como una pausa en medio de los juicios de las trompetas. No es un momento de destrucción, sino de revelación. Juan ve descender del cielo a un ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza, su rostro como el sol y sus pies como columnas de fuego. Es una escena que refleja autoridad, gloria y dominio celestial. Nos recuerda que, aun en medio del caos profético, Dios sigue gobernando.

El ángel tiene en su mano un librito abierto. A diferencia del rollo sellado anteriormente, este está abierto. Esto nos habla de un mensaje que ya no está oculto. Dios decide revelar su propósito. Cuando Él abre algo, nadie puede cerrarlo.

Pero ocurre algo interesante: cuando el ángel clama, siete truenos emiten sus voces. Juan se dispone a escribir, pero una voz del cielo le dice que no lo haga. Hay cosas que no nos son reveladas. Y aquí encontramos una enseñanza vital para nuestra vida espiritual: debemos aprender a confiar en Dios incluso cuando no entendemos todo. No todo misterio nos será explicado, pero todo está bajo el control del Señor.

Luego, Juan recibe una orden sorprendente: debe tomar el librito y comerlo. En su boca es dulce como la miel, pero en su vientre se vuelve amargo.

¡Qué imagen tan profunda!

La Palabra de Dios es dulce. Es dulce conocer las promesas, la salvación, la victoria final de Cristo. Es dulce experimentar la presencia del Espíritu Santo y vivir en esperanza. Pero cuando esa Palabra desciende a lo profundo de nuestro ser, también puede volverse amarga. Porque implica responsabilidad, compromiso, obediencia y, muchas veces, sacrificio.

El mensaje del evangelio consuela, pero también confronta. Nos llena de gozo, pero también nos llama a cargar la cruz. Servir a Dios no es solo sentir la dulzura de su gracia, sino aceptar el costo del llamado.

Finalmente, a Juan se le dice que debe profetizar otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes. El mensaje no termina. La misión continúa. A pesar del juicio, a pesar del misterio, la Iglesia debe seguir proclamando.

Queridos lectores, Apocalipsis 10 nos deja tres verdades claras:

  • Dios sigue teniendo el control absoluto de la historia.
  • Su Palabra debe ser recibida completamente, tanto en lo dulce como en lo difícil.
  • Nuestro llamado es perseverar y proclamar hasta el final.

Hoy es tiempo de “comer el libro”, de internalizar la Palabra, de permitir que transforme nuestro corazón y nos impulse a vivir con valentía y fidelidad.

Que el Señor nos conceda la dulzura de su presencia, pero también la firmeza espiritual para abrazar el compromiso que implica seguirle.

Bendiciones abundantes para cada uno de ustedes.

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