SALMO 141
Amados hermanos y amigos que siguen esta página
Hoy quiero invitarles a meditar en una oración muy especial que encontramos en el Salmo 141
David estaba pasando por momentos difíciles y en medio de sus circunstancias levantó su voz delante de Dios
Pero algo que llama mucho la atención es que David no solamente pidió que Dios lo protegiera de sus enemigos
También le pidió a Dios que lo protegiera de sí mismo
El versículo 3 dice
Pon guarda a mi boca oh Jehová
guarda la puerta de mis labios
Qué oración tan necesaria para nosotros en estos tiempos
Vivimos en una época donde las palabras salen con mucha facilidad
Las personas hablan rápidamente
responden rápidamente
juzgan rápidamente
critican rápidamente
Y muchas veces después de hablar vienen las consecuencias
Una palabra puede provocar una discusión
Una palabra puede destruir una amistad
Una palabra puede herir a un esposo o una esposa
Una palabra puede lastimar profundamente a un hijo
Y muchas veces después decimos
Yo no quería decir eso
Pero ya lo dijimos
Por eso David entendió algo muy importante
Necesito que Dios vigile mi boca
Necesito que Dios me ayude a saber cuándo hablar y cuándo guardar silencio
Necesito que Dios controle mis palabras porque yo solo no siempre puedo hacerlo
CUIDEMOS LO QUE SALE DE NUESTRO CORAZÓN
Pero el problema no está solamente en nuestra boca
David también dice en el versículo 4
No dejes que se incline mi corazón a cosa mala
Aquí encontramos una verdad espiritual muy profunda
La boca habla de aquello que hay en el corazón
Por eso no solamente debemos pedirle a Dios que cambie nuestras palabras
Debemos pedirle que transforme nuestro corazón
Porque podemos aprender a controlar nuestras palabras delante de las personas
Pero Dios quiere hacer algo mucho más profundo
Él quiere transformar lo que somos cuando nadie nos está mirando
Hay pensamientos que nadie conoce
Hay sentimientos que escondemos
Hay heridas que todavía llevamos dentro
Hay resentimientos que nunca hemos expresado
Hay enojos que hemos guardado durante mucho tiempo
Pero Dios conoce nuestro corazón
Y cuando venimos delante de Él con sinceridad podemos decir
Señor
examina mi corazón
Si hay amargura
quítala
Si hay orgullo
humíllame
Si hay resentimiento
ayúdame a perdonar
Si hay palabras que no debo decir
pon guarda a mi boca
Si hay algo en mí que no te agrada
cámbialo
APRENDAMOS A RECIBIR CORRECCIÓN
El Salmo 141 también nos enseña algo que no siempre queremos escuchar
David dice
Que el justo me castigue será un favor
y que me reprenda será un excelente bálsamo
David estaba dispuesto a recibir corrección
Y eso es una señal de madurez espiritual
Todos necesitamos que alguien nos diga cuando estamos equivocados
No somos perfectos
No siempre tenemos la razón
Y algunas veces podemos estar haciendo algo incorrecto sin darnos cuenta
La persona sabia no rechaza inmediatamente la corrección
Primero la lleva delante de Dios
Y pregunta
Señor
qué quieres enseñarme por medio de esto
Quizás la corrección nos incomode
Quizás nos duela
Pero si nos ayuda a acercarnos más a Dios
entonces puede convertirse en una bendición para nuestra vida
CUANDO SOMOS PROVOCADOS
Hay momentos en los que alguien nos habla de una manera que nos hiere
Alguien nos acusa
Alguien nos trata injustamente
Alguien intenta provocarnos
Y nuestra primera reacción puede ser responder de la misma manera
Pero el hijo de Dios está llamado a responder de una manera diferente
No siempre tenemos que contestar
No siempre tenemos que defendernos
No siempre tenemos que demostrar que tenemos la razón
Hay momentos en los que guardar silencio es una muestra de sabiduría
Y hay momentos en los que debemos retirarnos de una discusión para no decir palabras de las cuales después tengamos que arrepentirnos
Pidámosle al Señor dominio propio
Porque muchas veces la victoria no está en tener la última palabra
La verdadera victoria está en saber cuándo debemos callar
PONGAMOS NUESTROS OJOS EN DIOS
Más adelante David declara
A ti oh Jehová Señor
miran mis ojos
en ti he confiado
no desampares mi alma
Qué hermoso
David decidió poner sus ojos en Dios
Y esa también debe ser nuestra decisión
Cuando alguien nos ofende
miremos a Dios
Cuando estamos pasando por una dificultad
miremos a Dios
Cuando no sabemos qué decisión tomar
miremos a Dios
Cuando estamos llenos de tristeza
miremos a Dios
Cuando sentimos que nuestras fuerzas se están terminando
miremos a Dios
Porque cuando nuestros ojos están puestos en el Señor
no reaccionamos de la misma manera
Cuando miramos solamente el problema
nos desesperamos
Pero cuando miramos al Dios que está por encima del problema
nuestro corazón comienza a encontrar paz
UNA ORACIÓN PARA HOY
Querido hermano y querida hermana
Quizás hoy necesitas hacer esta oración
Señor
pon guarda a mi boca
No permitas que mis palabras destruyan
Ayúdame a hablar con amor
Ayúdame a responder con sabiduría
Ayúdame a guardar silencio cuando sea necesario
Y sobre todas las cosas
cambia mi corazón
No permitas que la amargura gobierne mis pensamientos
No permitas que el orgullo controle mis decisiones
No permitas que el enojo dirija mis palabras
Hazme una persona que refleje a Cristo
REFLEXIÓN FINAL
Tal vez hoy no puedes controlar lo que otras personas dicen de ti
No puedes controlar cómo otros te tratan
No puedes controlar todas las circunstancias que ocurren a tu alrededor
Pero sí puedes llevar tu corazón delante de Dios
Puedes pedirle que gobierne tus palabras
Puedes pedirle que transforme tus pensamientos
Puedes pedirle que te dé dominio propio
Y puedes decidir poner tus ojos en Él
Que nuestra oración hoy sea la misma de David
Pon guarda a mi boca oh Jehová
guarda la puerta de mis labios
Que Dios nos ayude a hablar menos desde nuestras emociones y más desde la sabiduría
Que nos enseñe a responder con amor
Que nos dé humildad para recibir corrección
Y que nuestro corazón permanezca firme en su presencia
Porque cuando Dios gobierna nuestro corazón
también comienza a gobernar nuestras palabras
Dios les bendiga grandemente
Y recuerden siempre
Antes de hablar
oremos
Antes de responder
pensemos
Antes de juzgar
recordemos la misericordia de Dios
Y antes de confiar en nuestras propias fuerzas
pongamos nuestros ojos en el Señor
Amén
