Vivimos en un mundo donde cada día escuchamos hablar de guerras, conflictos entre naciones, violencia, desastres, engaño y una sociedad que cada vez parece alejarse más de los principios de Dios.
Y ante todo esto, muchos se preguntan: ¿qué está pasando con este mundo? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué dice la Biblia que viene?
La Palabra de Dios no nos manda a vivir ignorando estas cosas.
Jesús mismo nos advirtió en Mateo 24 que habría guerras y rumores de guerras, y nos dijo que no debíamos dejarnos engañar.
Pero hay algo muy importante que debemos entender: la Biblia no nos autoriza a poner una fecha para el fin del mundo. Nadie sabe el día ni la hora. Por eso, cuando alguien anuncia una fecha exacta para Armagedón, debemos tener mucho cuidado.
Lo que sí sabemos por la Palabra de Dios es que habrá un momento en que la humanidad tendrá que enfrentarse al juicio de Dios.
Apocalipsis 16:16 dice:
“Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.”
Armagedón no debe ser presentado simplemente como una película de destrucción o como una historia para asustar a las personas. Es parte del mensaje profético de la Biblia acerca del enfrentamiento final entre las fuerzas que se levantan contra Dios y el triunfo de Su voluntad.
Y aquí está lo más serio:
Dios nos está dando una advertencia antes de que llegue ese momento.
Todavía tenemos la oportunidad de escuchar Su Palabra.
Todavía tenemos la oportunidad de arrepentirnos.
Todavía tenemos la oportunidad de buscar a Jesucristo.
Todavía podemos poner nuestra vida en las manos de Dios.
Por eso, el mensaje de Armagedón no debe producir solamente miedo. Debe producir conciencia.
Porque si sabemos que este mundo no continuará para siempre como lo conocemos, entonces debemos preguntarnos:
¿Estoy preparado espiritualmente?
No estoy hablando de tener dinero preparado.
No estoy hablando de almacenar comida.
No estoy hablando de esconderme de lo que viene.
Estoy hablando de algo mucho más profundo:
¿Está mi corazón preparado para encontrarse con Dios?
Jesús dijo en Mateo 24:44:
“Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis.”
Esa es la verdadera advertencia.
No sabemos cuándo será.
No conocemos el día.
No conocemos la hora.
Pero sí sabemos que debemos estar preparados.
El mundo puede cambiar.
Los gobiernos pueden cambiar.
Las naciones pueden levantarse unas contra otras.
Las circunstancias pueden cambiar de un día para otro.
Pero Dios no cambia.
Y para aquel que ha puesto su confianza en Jesucristo, el futuro no tiene que ser solamente motivo de temor.
Hay esperanza.
Porque la Biblia nos enseña que Jesucristo es Señor, que Dios tiene el control y que finalmente Su voluntad prevalecerá.
Por eso, si hoy estás escuchando esta reflexión y estás lejos de Dios, no esperes a que sea demasiado tarde.
Vuelve tu corazón al Señor.
Si nunca has entregado tu vida a Jesucristo, este puede ser el momento de comenzar.
No porque alguien conozca la fecha de Armagedón.
Nadie la conoce.
Sino porque cada día que Dios nos concede es una oportunidad para buscarle.
El mundo puede estar caminando hacia acontecimientos que todavía no comprendemos completamente, pero nosotros no tenemos que caminar hacia el futuro sin esperanza.
Nuestra esperanza está en Cristo.
Y mientras tengamos vida, debemos permanecer firmes en la fe, estudiar la Palabra de Dios, vivir en santidad y estar preparados.
Porque lo que viene no está en las manos del hombre.
Está en las manos de Dios.
