Hoy quiero invitarte a detenerte por unos minutos y meditar en una palabra que encontramos en el libro de Daniel, capítulo 12.
Es un capítulo que habla de tiempos difíciles, de angustia, de pruebas y de cosas que muchas veces nosotros no comprendemos completamente.
Pero en medio de todo eso hay un mensaje que quiero que guardes en tu corazón:
Dios sigue teniendo el control.
Daniel 12 comienza hablando de un tiempo de angustia como nunca antes se había visto.
Y cuando escuchamos palabras como esas, quizás pensamos en los problemas que estamos viviendo hoy.
Hay personas que están atravesando enfermedades.
Otros están preocupados por sus hijos.
Hay matrimonios que están pasando por momentos difíciles.
Hay personas que no saben cómo van a pagar sus deudas.
Hay quienes se sienten solos.
Y también hay personas que están orando por alguien de su familia y todavía no ven la respuesta.
Pero Daniel 12 nos enseña algo importante.
Aunque nosotros no podamos entender todo lo que está sucediendo, Dios sí sabe lo que está haciendo.
Quizás hoy tú no entiendes por qué estás pasando por determinada situación.
Quizás has preguntado:
“Señor, ¿hasta cuándo?”
“¿Cuándo llegará mi respuesta?”
“¿Cuándo terminará esta prueba?”
Y puede ser que todavía no tengas la respuesta.
Pero quiero decirte algo:
El silencio de Dios no significa que Dios se haya olvidado de ti.
Hay momentos en los que Dios está obrando aunque nuestros ojos todavía no puedan verlo.
Daniel había recibido revelaciones que no eran fáciles de entender.
Dios le mostró acontecimientos que ocurrirían en tiempos futuros.
Y Daniel tuvo que aprender a confiar en Dios aun cuando no tenía todas las respuestas.
Y nosotros también tenemos que aprender esa lección.
No necesitas entenderlo todo para confiar en Dios.
No necesitas conocer lo que sucederá mañana para descansar en las manos del Señor.
A veces queremos que Dios nos explique cada detalle.
Queremos saber cuándo llegará la respuesta.
Queremos saber cómo va a resolver el problema.
Queremos saber qué va a suceder después.
Pero Dios muchas veces no nos muestra todo el camino.
Él simplemente nos dice:
“Confía en mí y sigue caminando.”
Y eso es fe.
La fe no significa que nunca tendremos miedo.
La fe significa que, aun teniendo miedo, decidimos confiar en Dios.
Daniel 12 también habla de aquellos cuyos nombres están escritos en el libro.
Qué hermoso pensamiento.
Hay algo que este mundo no puede darte.
El mundo puede darte reconocimiento.
Puede darte dinero.
Puede darte fama.
Puede darte muchas cosas materiales.
Pero ninguna de esas cosas puede darte la seguridad que tenemos en Dios.
Nuestra verdadera esperanza está en Él.
Por eso, amigo y hermano que estás leyendo esta reflexión, no permitas que las dificultades de este tiempo te hagan olvidar quién es tu Dios.
Quizás estás pasando por una noche difícil.
Pero recuerda que la noche no dura para siempre.
Quizás hoy estás llorando.
Pero Dios conoce cada una de tus lágrimas.
Quizás estás esperando una respuesta.
Dios conoce el motivo de tu espera.
Quizás estás cansado.
Dios conoce tus fuerzas y también conoce tus límites.
Y aunque tú sientas que ya no puedes más, recuerda que Dios todavía puede sostenerte.
Hay una parte de Daniel 12 que dice:
“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento.”
Qué hermosa promesa.
Dios quiere que nuestra vida sea una luz en medio de la oscuridad.
No solamente cuando todo está bien.
También cuando estamos atravesando dificultades.
Porque es precisamente en medio de la oscuridad cuando una luz puede verse con mayor claridad.
Tal vez alguien está observando tu vida.
Tal vez alguien está viendo cómo enfrentas esta prueba.
Tal vez alguien está preguntándose:
“¿Cómo puede esta persona seguir confiando en Dios después de todo lo que está viviendo?”
Y quizás tu respuesta no tenga que ser un largo discurso.
Quizás simplemente sea continuar confiando.
Continuar orando.
Continuar buscando a Dios.
Continuar creyendo.
Porque cuando permanecemos firmes en medio de la prueba, nuestra vida se convierte en un testimonio.
Hermano, no te rindas.
Amiga, no abandones tu oración.
Padre, no dejes de orar por tus hijos.
Madre, sigue clamando por tu familia.
Si estás enfermo, sigue poniendo tu vida en las manos del Señor.
Si estás atravesando problemas económicos, busca a Dios y pídele sabiduría.
Si estás viviendo una situación que no puedes solucionar, entrégasela al Señor.
Porque hay cosas que nosotros no podemos controlar.
Pero Dios sí.
Daniel 12 nos recuerda que hay acontecimientos que están fuera de nuestro entendimiento.
Y eso también debe enseñarnos humildad.
No tenemos todas las respuestas.
No conocemos todo lo que Dios conoce.
Pero sí sabemos algo:
Dios es fiel.
Y si Dios fue fiel ayer, será fiel hoy.
Y si es fiel hoy, seguirá siendo fiel mañana.
Por eso no permitas que las noticias, los problemas, las dificultades o el miedo gobiernen tu corazón.
Tu corazón debe descansar en Dios.
Quizás el mundo está cambiando.
Pero Dios no cambia.
Quizás las circunstancias cambian.
Pero Dios permanece.
Quizás las personas pueden fallarte.
Pero Dios permanece fiel.
Quizás tus fuerzas se terminan.
Pero las fuerzas de Dios nunca se terminan.
Por eso hoy quiero animarte a levantar tus ojos al cielo.
No mires solamente el problema.
Mira también al Dios que está por encima del problema.
No mires solamente la puerta cerrada.
Recuerda que Dios todavía puede abrir caminos donde tú no los ves.
No mires solamente la enfermedad.
Recuerda que tu vida está en las manos del Señor.
No mires solamente la dificultad.
Recuerda que Dios sigue sentado en su trono.
Y mientras Dios esté en su trono, todavía tenemos esperanza.
Quizás hoy no tienes respuestas.
Pero puedes tener paz.
Quizás hoy no sabes qué sucederá mañana.
Pero puedes confiarle el mañana a Dios.
Y quizás hoy no puedes ver la salida.
Pero puedes dar el siguiente paso de la mano del Señor.
Eso es lo que quiero dejarte hoy.
No necesitas conocer el futuro cuando conoces al Dios que tiene el futuro en sus manos.
Así que sigue adelante.
Ora.
Confía.
Espera.
Permanece firme.
Y no olvides que nuestra esperanza no está solamente en lo que podemos recibir en esta tierra.
Nuestra esperanza está en Dios y en la vida eterna que Él ha prometido a los que le aman.
Que Daniel 12 no sea para nosotros solamente un capítulo difícil de entender.
Que sea también un llamado a permanecer firmes.
A vivir con sabiduría.
A caminar en santidad.
A buscar a Dios mientras tengamos oportunidad.
Y a recordar que, aunque vengan tiempos difíciles, Dios nunca pierde el control.
Quiero terminar esta reflexión haciendo una oración contigo.
Padre celestial, en el nombre de Jesús, te damos gracias por tu Palabra.
Gracias porque aun cuando no entendemos lo que está sucediendo, podemos confiar en ti.
Te pido por cada persona que está leyendo esta reflexión.
Tú conoces su necesidad.
Conoces sus preocupaciones.
Conoces sus lágrimas.
Conoces aquello que todavía no le ha contado a nadie.
Señor, dale fuerzas al que está cansado.
Dale esperanza al que está desanimado.
Dale consuelo al que está llorando.
Dale sabiduría al que tiene que tomar una decisión.
Fortalece al enfermo.
Ayuda a las familias que están atravesando dificultades.
Protege a nuestros hijos.
Guarda nuestros hogares.
Y sobre todas las cosas, ayúdanos a permanecer firmes en ti.
Que no permitamos que las dificultades nos alejen de tu presencia.
Enséñanos a confiar aunque no entendamos.
Enséñanos a esperar aunque la respuesta tarde.
Y enséñanos a caminar por fe.
Gracias porque sabemos que nuestro futuro está en tus manos.
En el nombre poderoso de Jesús.
Amén.
Amigo y hermano, si hoy estás atravesando una situación difícil, quiero que recuerdes estas palabras:
No estás solo.
Dios conoce tu camino.
Dios conoce tu batalla.
Dios conoce tu necesidad.
Y Dios sigue teniendo el control.
Que el Señor te bendiga, te fortalezca y te conceda paz en este día.
Y recuerda:
Cuando no puedas entender lo que Dios está haciendo, confía en quién es Dios.
Amén.
