Cuando nos alejamos de Dios

Jeremías 13

Amados hermanos, Dios les bendiga grandemente.

Hoy quiero compartir con ustedes una reflexión basada en Jeremías capítulo 13. Este capítulo contiene un mensaje fuerte, pero también profundamente necesario para nuestra vida espiritual.

El pueblo de Judá se había alejado de Dios. Habían recibido advertencias, habían escuchado la voz de los profetas, pero continuaban caminando por su propio camino.

Y Dios utiliza una ilustración muy sencilla para enseñarle algo al profeta Jeremías: un cinturón o faja de lino.

Dios le dice a Jeremías que compre el cinturón, que lo use, y después que lo esconda en una hendidura de una roca. Cuando Jeremías vuelve a buscarlo, encuentra que el cinturón se había echado a perder.

Y entonces Dios utiliza esa imagen para hablarle al pueblo.

Un pueblo que debía estar cerca de Dios

El cinturón había sido diseñado para estar cerca del cuerpo. De la misma manera, Dios había llamado a Israel para estar cerca de Él.

Y aquí encontramos una pregunta para nosotros:

¿Qué tan cerca estamos de Dios?

Porque podemos estar cerca de una iglesia, cerca de una Biblia, cerca de personas cristianas y hasta participar en actividades espirituales, pero nuestro corazón puede estar lejos del Señor.

Dios no solamente quiere nuestra apariencia religiosa.

Dios quiere nuestro corazón.

Jeremías 13:11 nos presenta esta hermosa imagen: Dios quería que Judá estuviera unido a Él, así como el cinturón está unido a la cintura de un hombre.

Ese era el propósito.

Dios quería que su pueblo fuera un pueblo que llevara Su nombre, que reflejara Su gloria y que viviera de acuerdo con Su voluntad.

Pero el problema fue que el pueblo comenzó a confiar en otras cosas.

El peligro de alejarnos poco a poco

Muchas veces pensamos que alejarnos de Dios ocurre de un día para otro.

Pero no siempre es así.

A veces comienza con una pequeña decisión.

Dejamos de orar como antes.

Dejamos de leer la Palabra.

Comenzamos a justificar cosas que antes sabíamos que no agradaban a Dios.

Permitimos que el orgullo entre en nuestro corazón.

Nos acostumbramos a vivir sin consultar al Señor.

Y poco a poco, sin darnos cuenta, comenzamos a perder nuestra sensibilidad espiritual.

El problema no es solamente que dejamos de hacer ciertas cosas.

El verdadero problema es que nuestro corazón comienza a perder su cercanía con Dios.

Y Jeremías 13 nos recuerda que Dios ve lo que está ocurriendo en nuestro interior.

Dios nos llama a examinarnos

Quizás hoy esta reflexión llegó a tu vida en un momento especial.

Tal vez exteriormente todo parece estar bien.

Pero dentro de tu corazón sabes que necesitas volver a acercarte a Dios.

Quizás has estado pasando por una temporada de cansancio espiritual.

Quizás sigues adelante, pero ya no oras con la misma pasión.

Quizás lees la Biblia, pero ya no sientes el mismo deseo de escuchar la voz de Dios.

Hoy el Señor nos recuerda:

“No te alejes de mí.”

No importa cuánto tiempo haya pasado.

No importa cuántas veces hayas fallado.

No importa cuán lejos sientas que estás.

La respuesta no es esconderte de Dios.

La respuesta es volver a Dios.

El orgullo puede alejarnos

Otro mensaje importante de Jeremías 13 es el peligro del orgullo.

El pueblo había permitido que su corazón se endureciera.

Y cuando el ser humano comienza a confiar demasiado en sí mismo, deja de reconocer cuánto necesita a Dios.

El orgullo nos hace pensar:

“Yo puedo solo.”

“Yo sé lo que estoy haciendo.”

“No necesito que nadie me diga nada.”

“Yo tengo el control.”

Pero la vida cristiana comienza precisamente cuando reconocemos:

“Señor, te necesito.”

Necesitamos a Dios cuando todo va bien.

Necesitamos a Dios cuando todo va mal.

Necesitamos a Dios cuando tenemos respuestas y también cuando tenemos preguntas.

Necesitamos a Dios cada día.

No permitas que tu corazón se eche a perder

El cinturón que Jeremías escondió terminó deteriorándose.

Y eso nos deja una enseñanza espiritual.

Lo que permanece lejos de aquello para lo que fue creado puede terminar deteriorándose.

Y nosotros fuimos creados para tener comunión con nuestro Creador.

Fuimos creados para caminar con Dios.

Fuimos llamados a conocer Su Palabra.

Fuimos llamados a vivir en obediencia.

Fuimos llamados a reflejar a Cristo.

Por eso debemos cuidar nuestra vida espiritual.

No podemos alimentar solamente nuestro cuerpo y descuidar nuestra alma.

No podemos preocuparnos solamente por nuestras necesidades materiales y olvidarnos de nuestra relación con Dios.

Necesitamos detenernos y preguntarnos:

¿Cómo está mi corazón delante del Señor?

No delante de la gente.

No delante de las redes sociales.

No delante de nuestros amigos.

Delante de Dios.

Todavía podemos volver

Y aquí está una de las verdades más hermosas que podemos recordar hoy:

Dios sigue llamando.

Cuando Dios nos confronta, no siempre es para destruirnos.

Muchas veces nos confronta porque quiere restaurarnos.

La disciplina de Dios también puede ser una expresión de Su amor.

Cuando el Señor nos muestra algo que debemos cambiar, no debemos huir.

Debemos escuchar.

Debemos arrepentirnos.

Debemos volver.

Quizás hoy necesitas volver a tu tiempo de oración.

Quizás necesitas pedirle perdón a Dios.

Quizás necesitas reconciliarte con alguien.

Quizás necesitas dejar una actitud que está dañando tu relación con el Señor.

Quizás simplemente necesitas decir:

“Señor, aquí estoy otra vez. Necesito de Ti.”

Y esa oración puede marcar un nuevo comienzo.

Una pregunta para hoy

Quiero dejarte una pregunta para que medites durante este día:

¿Estoy realmente cerca de Dios, o solamente estoy acostumbrado a las cosas de Dios?

Hay una diferencia.

Podemos acostumbrarnos a escuchar predicaciones.

Podemos acostumbrarnos a cantar alabanzas.

Podemos acostumbrarnos a decir “Dios te bendiga”.

Pero Dios desea mucho más que una costumbre religiosa.

Él quiere una relación verdadera con nosotros.

Quiere nuestro corazón.

Quiere nuestra obediencia.

Quiere nuestra confianza.

Quiere que caminemos con Él.

Conclusión

Amado hermano, amada hermana:

Jeremías 13 nos llama a despertar.

Nos llama a examinarnos.

Nos llama a reconocer que cuando nos alejamos de Dios, nuestra vida espiritual comienza a deteriorarse.

Pero también nos recuerda que Dios sigue hablando.

Si hoy reconoces que te has alejado, no te quedes en la culpa.

Vuelve.

Si has dejado de orar, vuelve a orar.

Si has dejado de buscar a Dios, vuelve a buscarlo.

Si has caído, levántate.

Si has perdido fuerzas, pídele al Señor que te fortalezca.

Porque nuestra esperanza no está en nuestra propia capacidad.

Nuestra esperanza está en Dios.

Hoy puede ser un nuevo comienzo.

Y puedes decirle al Señor:

“Padre, quiero estar cerca de Ti. Guarda mi corazón. No permitas que me aleje. Ayúdame a permanecer en Tu presencia y a vivir conforme a Tu voluntad.”

Que nunca lleguemos al punto de estar tan lejos de Dios que dejemos de escuchar Su voz.

Que nuestro corazón permanezca cerca de Él.

Y que nuestra vida pueda llevar Su nombre con fidelidad.

Dios les bendiga.

Si esta reflexión habló a tu corazón, compártela con alguien que necesite recordar que todavía puede volver a acercarse a Dios.

Y recuerda:

No importa qué tan lejos hayas llegado; cuando decides volver a Dios, das el primer paso hacia la restauración.

Amén.

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